Para Relajarse Leyendo

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viernes, 12 de octubre de 2007

9º RELATO FINALIZADO: "Mejor Sin Pasado"

A mis 26 años y ahora, recién rehabilitada, sólo tengo un temor, ¿que cosas puedo explicar de mi vida para no ser repudiada?. Porque las cosas son así, no nos engañemos que eso sería de necios, cuando me incorpore en un nuevo trabajo, y conozca a gente nueva, es posible, y sólo digo que es posible, haga amistad con alguien, ..., ¿que le podré contar para que esa amistad se concilie?.

Dejé los estudios medio colgados por mi capricho por la música, y digo capricho, porque realmente fué así, nunca me lo tomé en serio, sólo me servía para llevar el tipo de vida que me descontrolaba y así me sentía más segura, con personalidad, eterna rebeldía. Empezé a cantar con un grupo de amigos callejeros, todos eramos así, como un poco rockeros. Nos fascinaban las chupas de cuero, los tatuajes, fumar, la cerveza, las motos y todo lo que fuera encontra de lo que nos decían nuestros padres, bueno, los padres de los demás, porque los míos, apenas ni me miraban. Creo que se dieron por vencidos a la segunda vez que les contesté que no pensaba hacer lo que me decían, debía tener yo unos 15 años, recuerdo a mi madre perfectamente, en la cocina de nuestra mansión, con el pelo perfectamente colocado, y los labios pintados del mismo color rosa que su vestido ñoño de mujer acomodada, dirigirse a mi padre y decirle:
- Bueno, yo no puedo con ella, esta chica es un caso perdido, o te pones serio con ella, o hablamos de enviarla alguna escuela fuera del país donde pueda ser disciplinada.

Mi padre no fué mucho más explícito y me miró para decirme:
- Oye, ¿crees que no tengo más problemas? o ¿es que acaso te crees que lo que comes llega sólo a la nevera?, haz el favor de hacer lo que te de la gana, pero no me des problemas.

Yo me quedé igual que estaba, o sería más correcto decir que entonces me quedé mejor, porque por fín creía que sería feliz sin ordenes ni mandatos, ni leyes ... Así que como me fué tan fácil saltarme las normas de casa, caí en la confusa idea que me podía saltar las leyes de todo el mundo, hasta las de la propia naturaleza, haciendo lo que realmente me daba la gana.

Una cosa me llevó a la otra, lo cierto es que ahora, al recordar, veo la inconciencia que había en mi, pero me cuesta no soreir recordando algunos momentos. Vivíamos al margen de todo, convencidos de que nada nos iba a pasar hasta aquella fatidica madrugada en la que Rick perdió el control. Nunca antes habíamos hecho algo asi, ni tan siquiera en nuestras interminables reuniones de alcohol, fuimos capaces de imaginarnos nada de lo que sucedió.
Conducíamos mientras cantabamos lo que iba a ser nuestro primer éxito, los cinco, enlatados en aquel mustang rojo del 76, una y otra vez repetíamos. "Red is my blood", "Red is my bloodd." (Roja es mi sangre).
Ricky frenó en seco, mi cabeza golpeó contra el cristal, y no recuerdo mucho más, solo una imagen, difuminada, poco clara, pero siempre la misma aparece en mis sueños... Rick golpeaba a Jonny.
Ese fué el último día que vi a los dos. Jonny murió en el accidente y en cuanto a Rick...
No lo se, sólo se que ahora ya estoy preparada para ser normal, hoy empiezo en una de las mejores empresas que hay al oeste de california, hoy nadie sabe quien soy, a partir de hoy seré quien yo quiera ser.

Es difícil ocultar un pasado, más cuando es oscuro. Aunque puede que inventar uno más políticamente correcto sea incluso una tarea aún mayor, así que lo mejor será, tal vez, limitarme a proporcionar la información justa y necesaria, sin entrar en mayores detalles, a pesar de que esto pueda hacerme parecer borde o introvertida, cosa que nunca fui.

Si hay algo que lo hace difícil es todo lo ajeno a uno mismo, tú, hasta cierto punto, puedes controlar tus reacciones, pero poco hay que se pueda hacer para evitar factores externos, que fragmentos y personajes de ese pasado regresen a la escena de tu nueva vida, alterando por completo el gúión preestablecido.

El gran cartel dorado de la puerta da una idea del entramado empresarial del que voy a pasar a formar parte. "Woods, Spencer & Jones" es la consultoría financiera más grandes de Oackland, y una de las más prestigiosas de toda la costa Oeste.

Me queda tan sólo rellenar unos formularios de trámite (datos y esas cosas, pura burocracia) para pasar a ser secretaria personal de uno de los socios, James Woods, el mayor de los 3, un hombre de pelo cano y apariencia afable que, según se comenta, esconde todo un tiburón empresarial. A pesar de mi jventud rebelde, tras aquel accidente, decidí retomar los estudios y acabé la carrera de economía, ya que siempre se me dieron bien los números.

Iba con un poco de miedo, el cual desapareció de inmediato, sustituido por un profundo pánico interior al descubrir a Rick en el despacho en el que me habían citado...

Rick tiene una cicatriz extraña a la altura de la ceja derecha que ha ayudado a modificar la expresión de sus ojos. Su piel, morena como siempre, parchea blanquecinas manchas sobre su cuello y las manos. Le supongo alguna enfermedad. -Son los nervios- me dice siguiendo el recorrido de mis ojos.
Tras tantos años, sus primeras palabras me transmiten sus nervios a mi, en mi interior me veo llena de manchas como él y tiemblo. - Cuanto tiempo, no te veo desde.......,le digo intentando ganar tiempo. -Desde el accidente- me corta secamente mirándome a los ojos. Sus ojos son muy redondos, ¿lo eran tanto antes? Tiene los labios más afilados si cabe y entradas en el pelo. Delgado como un junco y muy elegante me produce miedo. Toda mi seguridad adquirida hace aguas por mis axilas mientras procuro secarme las manos disimuladamente en el tejido de mi asiento. Nada bueno puede venir de Rick y menos en mi nueva vida.
Corta mis pensamientos de cuajo diciéndome con sorna malvada: - Si llego a saber que trabajaríamos juntos habría aceptado el puesto meses antes- Descompuesta le miro sin comprender, -¿juntos? - Por supuesto, voy a insistir en que formes parte de mi equipo, te quiero muy cerca de mi. ¿lo entiendes?-
!!!Maldita sea clama mi interior, mil veces maldito entre los malditos. Maldigo el capricho del destino que lo pone frente a mi.

De repente lo veo todo claro. No tengo que plegarme a los caprichos del destino. Puedo elegir.
He conseguido superarme a mi misma y nadie tiene derecho, y menos por un plato de lentejas, a humillarme ó cargarse todo el esfuerzo que he realizado a lo largo de estos años.

-¿Sabes?, Rick. No vas a trabajar conmigo, ni ahora ni nunca. Tu estas muerto y enterrado para mí. Formas parte de un pasado que no puedo cambiar, pero si puedo enterrarlo en capas de tiempo, de días y horas. Jamas te permitiré volver a formar parte de mi vida, antes preferiría perderla. - Rick sacude la cabeza mientras con el dedo hace señas sobre su sien dandome a entender que me considera loca, ida. Yo, temblona por la ira que me sube y me sube sin parar hacía la boca me agarro con fuerza a la silla poniéndome de pie. Tomo el bolso, mi currículum de la mesa y al pasar al lado de Rick éste me coge la muñeca. - No vas a escapar, tienes que estar a mi lado, no puedes irte otra vez.- Lloriquea mas que habla ante el aplomo que aparento y siento que es el final.
Me solté de su mano y salí a la calle. Aquel si que fue el primer día de mi vida real, pero claro, eso ya es otra historia.

FIN

Gracias a todos los que habéis participado.

sábado, 29 de septiembre de 2007

8º RELATO FINALIZADO- CORRIENDO AL DESTINO -

Ella lo esperaba a la salida del metro. Era Juan, quien llegaba a juntarse con ella, una mujer que lo conocía poco, pues ambos comenzaban a caminar juntos por la vida. Luego de asistir a un evento, llegó la policía y todos debían correr para no ser alcanzados y llevados quién sabe a dónde.

Es que sin haber hecho nada ellos corrían y sus manos tendieron a tomarse pero decidieron calmarse y caminar juntos. Cuando juan tenía que marcharse, ella le comentó sobre cosas. Lo que acostumbraba a hacer,o lo que quería de la vida. Juan le mostró un dibujo que el traía justamente consigo, era una pintura ,donde dos delfines se cruzaban, saltando sobre el mar y un horizonte hermoso. Ella le dice que hermoso era lo que Juan hacía, lo que ella no sabía era que por esa imagen las visiones de ambos estarían complementadas ya hacia 3 años, desde entonces recuerdan ese hecho y ella lo escribe. Juan por otro lado ha ganado concursos y tiene un lugar importante en la vida dedicada a la pintura, pues juntos todo marcha mejor que antes de aquella salida.

Quedé con Alex para ir a ver la nueva exposición que Juan había abierto. Alex y Juan habían estado compartiendo piso durante mucho tiempo, y Alex era mi mejor amigo, así que através de él conocí a Juan.

- Claudia por favor, date prisa o no quedará cóctel.

- Alex por Dios, espera que no sé que vestido me queda mejor.

- Cariño, con esos zapatos puedes ir perfectamente desnuda, son divinos, las miradas se centraran en tus pies.

- Bueno, bueno, me pongo el vestido negro de tirantes y así paso más desapercibida.

- ¿Desapercibida con ese escote?, ja, ja, tu nunca pasas desapercibida.

- Alex, ... te adoro.

Cogimos un taxi que nos bajó hasta el paseo donde se concentran la mayoría de galerías de arte de la ciudad. Super puntuales, fuimos a saludar al "maestro", y allí estaba ella, a su lado, sonriendo, discreta, sencilla, y con un aspecto inmejorable.

Llevaba años buscando una ayudante joven. Joven y capaz en la pintura. Que tuviese sentido común, no se metiese en mi vida y en fín que me ayudase a simplificar todo lo que no fuese mi trabajo. Por mi estudio habían pasado toda clase de muchachas deseosas del puesto. Algunas, de gran belleza por cierto, casí habian conseguido quedarse con el trabajo. Nada; me duraban dos desayunos de gritos ó una noche de borrachera. A veces, tengo muy mal humor. Ser el "Maestro" tiene su "aquel" encantador, pero tambien cierta pose inteligente, que carajo!!! me cuesta trabajo mantener. Con el paso de los años y los éxitos he ido llenando mis bolsillos. Ahora puedo permitirme flojear, caminar por sueños en hamaca que duran lo que mi cuerpo les pide. Ahhhhh, yo estaba tranquilo. Sí, tranquilo. Al fin alguien llenaba y superaba mis expectativas domésticas y literarias.

Tenía ayudante y aunque jamás lo dire en voz alta es una persona magnífica, o lo era. Me la recomendó Méndez. Méndez es un estúpido inversor sin educación ni modales. Es uno de mis primeros clientes y fiel en el tiempo. Si quiero un capricho, solo tengo que llamarlo y en nada le coloco un lienzo. Es un snob de mierda, pero el no lo sabe y yo..., yo no se lo cuento.

Aquel día a la puerta de mi exposición "Jóvenes talentos ocultos" intuí lo que iba a pasar, aquel jovenzuelo pintor de delfines la miro de una manera que nos dejo a todos helados. Bueno a todos no. La tal Claudia reía como una posesa, no se de qué, la muy relamida. Y ahora no sé dénde esta. Ni si va a volver. No quiero conocer su historia. Si vuelve no abriré. Le diré que el puesto es de otra. Ohhhhhhh, Por favor.. Pero, ¿dónde estará?

Al terminar la noche, bien entrada la noche, me fui a mi casa, esta vez iba a dormir solo. La imagen de esa tal Claudia y sobre todo su impertinente risa habían calado en mi cerebro. Quizá es que en mi interior yo buscaba a alguien así. Después de ducharme y de tragarme una pastilla para dormir, me dispuse a ello. Por la mañana, me despertó el teléfono, era Claudia, no se quién le dio mi telefono, me preguntó que hacia a la hora de comer, pués queria que nos viésemos.

Llegué puntual a la cita, quedamos en el comedor del Hotel Arts, en la terraza. Allí estaba ella, esplendorosa, radiante, con su larga melena negra que le caía por encima de los hombros, apenas maquillada. Me sonrió y me dió la mano, la cual yo estreché. Pedimos la comida y empezó a hablar. Sus palabras salian de su boca con firmeza, y me instigó a cogerla como su ayudante, sus condiciones y lo que ella iba a aportar en mi trabajo eran muy buenas, era tal la mezcla de franqueza en sus palabras y a la vez su mirada inquisidora en sus ojos que sin pensármelo, pues no me dio tiempo, la acepté. Después del café nos fuimos a mi despacho a firmar el documento en el que yo aceptava a Claudia como mi ayudante, más que eso como mi brazo derecho.

Me sentía hipnotizado por su presencia. Cuando terminamos de firmar, se desnudó, era una desnudez blanca, pura, a la que sólo resaltava en ese cuerpo su larga melena negra y apenas un poquito de vello en el pubis, y unos pechos grandes y generosos. Sus manos recorrian mi cuerpo a la vez que lo desnudaba, nunca antes había hecho el amor de esa manera, una manera inexplicable, pero de la que ya nunca más podria prescindir. Se fué, riendo.

El ruido de una fuerte explosión , me sacó de mis pensamientos . A través de la ventana de mi despacho , vi como el cielo resplandecía en un inmenso incendio. Se oían el pitido de los coches que penetraban por la ventana , seguidos de gritos de terror. Salí corriendo al encuentro de Claudia. ¿estará bien?, ¿llegare a tiempo?. La encontré en el portal, su pánico era evidente en su voz , le dolían los oídos , la abrace destinado a protejerla, pero eso no hacia mas que aumentar mi amor por ella.

Nunca había experimentado tanto miedo. Las ambulancias llegaban en oleadas , la gente deambulaba de un lado para otro sin saber donde ir. Nos acurrucamos juntos , solos e impotentes contra el destino. Rezábamos , como si el momento de la muerte nos hubiera llegado.

Cuando el ruido ensordecedor terminó y ya sólo se oía el ruido rápido y jadeante de nuestras respiraciones....y al abrir los ojos pejagosos por el polvo y las lágrimas...nos dimos cuenta que estábamos sepultados, quizás en el piso de abajo o quizás en los sótanos. Junto a nosotros habia escombros, piedras, maderas, hierros, pero nosotros nos encontrábamos bien. Oíamos gritos gemidos...andábamos un poco encorvados, debido al poco espacio de que disponíamos, con nosotros habia más gente, llegamos a contar unas quince personas. Los móviles no tenian cobertura allà abajo, ya sólo quedaba esperar. Esperar. Y fué entonces cuando Claudia rió, reía a carcajadas como si estuviese loca, estábamos perplejos. Me tocaba con vedadero frenesí, realmente estaba loca, queria que hicíesemos el amor, me lamia las orejas, la cara. Yo la apartaba avergonzado por la situación y el momento_pero la verdad es que tenia unas ganas tremendas_. La abofeteé, cosa que nunca hubiese hecho en una mujer, ella se calmó pero no dejaba de reir. No sé cuantas horas pasaron, hasta que Claudia me cogió de la mano y me dijo que como era su brazo derecho habia de hacerme caso. Tenia que probarlo pues en su mirada había esa expresión que en ella me fascinó desde el principio.

La cogí de la mano y la seguí, bueno la verdad es que todos los que allí estábamos la seguimos. Casi de rodillas íbamos avanzando por caminos, si es que se puede decir caminos, estrechos, apartando maderas....Hasta que una luz cegadora nos invadió de lleno y al final de esta luz un bombero nos gritaba y nos daba instrucciones.

Sin apenas tiempo de digerir todo aquello que estaba viviendo, intenté situarme y ser consciente de la situación, una vez pude bajar mi mirada y enfocarla a mi alrededor, empecé a entender lo que había sucedido, antes, durante y ahora. Las calle no era calle, los edificios eran escombros, me costó ver mi inexistente portal y en un momento no solo se desmoronó mi alrededor, sino que todo aquello que yo era también desapareció. Mis libros, mis lienzos, mis recuerdos, no quedaba nada. Había ya amontonada una aglomeración de gente en los alrededores de los escombros rescatando objetos, practicando el pillaje y huyendo, como si tal cosa. Fueron unos instantes eternos en los que mi pensamiento corría para alcanzar aquello que ya no estaba. Claudia con su vestido rasgado me sonrió y me preguntó ¿Comprendes? Creo que si le dije, creo que si. Empiezo Claudia y empiezo de nuevo, no hay nada, no queda nada, ahora estoy yo. Todo es tan breve y tan eterno como queramos que sea. Vamos, se siguen oyendo gritos. Habrá que actuar.

A cada piedra que levantaba sentía como una nueva fuerza me invadía. Hasta ahora había pasado arrogante por esta vida importandome un bledo los demás, ahora, lo único que me hacía sentirme vivo era la posibilidad de ver más vidas a mi alrededor, eso me mantenía vivo y el descarado escote de Claudia, claro está.

Me permitió que la acompañara a su apartamento. Era un lugar sencillo, confortable, donde ahora se sentía mucho mejor , había regresado a su pequeño refugio, su,propio mundo. Había un crucifijo en la pared,se arrodillo delante de el, y le agradeció a dios la oportunidad de haber sobrevivido.

A continuación caminó hacia el balcón y contempló la plaza, mientras escuchaba los sonidos del trafico de una ciudad que parecía que nunca dormía. Yo me acerque a la puerta dispuesto a marcharme, dios, que hermosa que estaba. Claudia , desvió la mirada hacia mi y me dijo, que suerte seguir con vida.

La miré y sus ojos desbordaban ternura, se inclino y me dio un beso en la mejilla. Los ángeles me protegen. Me cogió de la mano y me dijo intentando reprimir las lágrimas ,por favor no te vayas. La abracé con todas mis fuerzas y le dije muy bajito al oído: "aunque toda la tierra se venga abajo nunca te dejaré".

No sé si esto fue una señal, quizás todo lo que vivimos juntos en esas horas tan traumáticas, fué para nosotros y principalmente para mi una revelación. Lo dejamos todo, todo...el lujo de mi apartamento, las fiestas, las drogas, el vestir bien, los cochazos en los que me movia...todo.

Utilizé el dinero que había conseguido vendiendo todo mi patrimonio para comprar una masia en un pueblecito costero, el resto del dinero lo destiné a un par de ONG. Claudia se dedico a dar clases de pintura y plástica en el colegio del pueblo, yo me puse a trabajar de cartero. Teníamos animales de granja en la masia y también un pequeño huerto que nos abastecía de verduras y frutas.

Relajación, eso era lo qe andaba buscando toda mi vida, y gracias a Claudia lo encontré. Nos queremos y, mucho...y también nos reimos (Claudia con su peculiar risa)...

viernes, 7 de septiembre de 2007

7º RELATO FINALIZADO - EN MI TALLER DE PINTURA.

Finalicé Bellas Artes y me especialicé en pintura.
El desván de casa de mis padres estaba repleto de lienzos blancos, paletas y pinceles. Mi madre era una artísta del pincel y de los colores, y a mí me encantaba pasar las horas viendo como mezclaba gotitas de pintura y se descubrían nuevas tonalidades. Yo me sentaba en un banquito pequeño cerca de la ventana, a mí madre siempre la tenía en frente. Y disfrutaba salpicando aquella tela blanca cosida a cuatro trozos de madera y apoyada en el caballete de metro treinta.
Los cuadros pintados se amontonaban por los rincones, algunos quedaban de primeras exposiciones, piezas sueltas de distintas colecciones. (Escrito por Marta, Barcelona)

Recuerdo cuando aspiraba a ser profesora , veterinaria, enfermera.
Luego de mayor fui siendo un poco mas selectiva.
Hoy en día me pregunto, si no hubiera sido mas feliz con una profesión menos complicada.
Mi madre siempre me decía que el talento es un gen oculto , un diamante en bruto que con un buen aprendizaje mucho tiempo y esfuerzo se tenia que pulir.
tuve la suerte de contemplar a grandes maestros de la pintura.
Mi primer encuentro con la pintura fue a los doce años y a los catorce ya había visitado la capilla sextina, había estado en louvre y en el prado.
mi madre se moría de ganas por que algún día sus cuadros se expusieran, que turistas, niños y todo el mundo pudieran conocer en sus pinturas ,tantas y tantas facetas de su vida que dejaba plasmadas en sus obras. (Escrito por Robelfu, Barcelona)

Pero era precisamente ese cuadro de esa etapa en la vida de mi madre, el que realmente me impulsó, y con verdaderas ansias, a pintar, a plasmar mis sentimientos. Ese cuadro, esa etapa de su vida de la que nunca me habló, de la que nunca hablaba.
El cuadro colgaba de una pared en el comedor, al lado de la chimenea. Los amigos, los parientes, comentaban lo mucho que les gustaba, sus colores, su fuerza...y mi madre siempre con una leve sonrisa, les decía que la halagaban demasiado, pero nunca, nunca explicaba el significado del cuadro.
Yo quería pintar con la misma fuerza y expresar con la misma intensidad que lo había hecho ella en ese cuadro, esa era mi finalidad.
Pero ¿cómo lograrlo? (Escrito por Rosa, Barcelona)

Pensé que era mejor dejarlo. No empeñarme en adivinar lo que mi madre expresaba cuando pintaba, y empezar a pintar yo lo que quería transmitir, mis vagos pensamientos, mis experiéncias, mis vivencias, mis miedos, mis alegrías, mis sueños. Fué así, como liberé mi arte, cuando dejé de dar vueltas a lo que los demás veian, a lo que los demás sentían, fué así cuando empezé a pintar mi propia colección.
Mi primera obra, ...., bueno mi primera pintura que consideré como que se podía denominar obra, la creé con mis propias manos, si, literalmente con mis propias manos, con mis huellas digitales. Estaba en mi estudio, junto a una ventana con las puertas de madera, tenía una flores colgadas en ellas, campanillas moradas, fuí a regarla y sin querer tumbé unos botes de pintura que tenía encima de una pequeña banqueta que yo misma había decapado. La pintura se volcó sobre mi paleta. Al recoger los botes y tener las manos mojadas por el agua, mis manos se empaparon de pintura y no se como, la inspiración me invadió y tube las mismas sensaciones que había tenido hacía tiempo, cuando mis manos se mezclaban con el barro en las clases de cerámica de la facultad. Me dirigí hacia el lienzo blanco y apoyé mis manos sobre él. (Escrito por Marta, Barcelona)

Me puse manos a la obra y empecé a ordenar aquel desván, que durante tanto tiempo había permanecido cerrado.
Desde ahora este sera mi nuevo lugar de trabajo, aquí me siento segura ,pro tejida y seguro que mi madre, allí donde este, guiara mis pinceladas .
Me costo mas de una semana organizarlo todo. Juan mi mejor amigo me ayudo con el traslado. Estaba fascinado. Yo siempre le contaba el talento de mi madre, sin embargo, pude ver en sus ojos la sorpresa , la fascinacion , sobretodo cuando vio ese cuadro ,ese que estaba en la salita.
Apenas ablamos mientras estuvimos moviendo y organizando todos los trabajos de mi madre, pues el bien sabia la fascinacion y el orgullo que yo sentía por ella.
¿Que si me causaba tristeza?claro que me la causaba ,teniendo en cuenta tantas vivencias, tantos recuerdos. (Escrito por Robelfu, Barcelona)


Recuerdos.... cuantos recuerdos..... y el mejor, de todos fue "Alma" El primero... recuerdos... Así empecé a pintarlo...
"Primero fueron las caricias que dieron paso a la furia reprimida en cuestión de segudos y los márgenes derechos se impregnaron con el rojo, casi, a desgarro y marcando las uñas llegué al centro del cuadro. Me guiaban la mano, la derecha, pero sin pensarlo, actuó la izquierda, buscando colores como el verde, ambas manos luchaban por el equilibrio y la serenidad se movían arriba y abajo, parecían compatir entre ellas, seguía busqúe el amarillo y suavicé el centro esta vez consciente de lo que hacía, pero de nuevo, mi brazo izquierdo agarró el negro que reservaba para la firma y lo arrojó sin piedad ni cariño sobre la mitad derecha inferior. Goteaba la pintura en forma de lágrimas y en un intento de secarlas, mi manga recorría el lienzo, dejando el llanto a medio surgir, cerré los ojos, me apoye en el oleo fresco y pensé en desnudarme, así lo hice, recelosa de mi intimidad fuí hasta la puerta, la cerré, corrí las cortinas, encendí las velas, dejé caer el lienzo de dos por dos y despació me desnudé. Acaricié con mi ropa todo mi cuerpo, despacio, solté cada prenda, todas y las dejé caer. Y a modo de rezo oré:-Dorado corazón ven a mi, entre mis pechos noté la frescura de la pintura.-Plata pureza impregna mi alma. Desde mi cabeza caía el color como agua suelta la fuente fresca.-Blanco iluminación equilibra mi negro pensamiento.Retocé en él, una y otra vez, sin pensar, tan solo sentía y disfrutaba mientras el tiempo se detenía. No pensaba, sólo gozaba." Recuerdos... (Escrito por Luca, Barcelona)

Pero por mucho que impregnara mis pechos con aquel blanco que se deslizava entre mis piernas y acariciava con mis dedos el lienzo, no llegaba a coincidir ni lo más mínimo con el blanco, blanco pureza, blanco luz, que yacía en el cuadro de mi madre y, por mucho que yo me negara a sacarlo de mi mente, a ser YO, solo yo en mis pinturas ; nacia siempre ese nexo de llegar a plasmar ese color blanco que iluminava el comedor aun siendo negra noche.
Plantada delante de mi cuadro recordé que cuando arreglava el desván encontré una vieja caja de pinturas, me puse una camisola encima y rebusqué bajo un monton de trastos viejos. La encontré, era una vieja caja de madera con las iniciales de mi madre grabadas en oro, ¿eran quizás las pinturas de mi madre?. Abrir la caja me costó muchisimo, necesité un cuchillo para hacer de palanca. Cuando por fin la abrí, vi maravillada como los colores que estavan guardados dentro de sus tubos brillavan con una luz especial. Los pinceles eran de una suavidad extraordinaria, extrema.
Nerviosa por haver encontrado el nexo tan buscado, cogí un nuevo lienzo, y empezé a pintar a pintar YO, con mis propias manos. De los tubos salian colores puros, limpios, y eso hacia que mi imaginacion, mi talento o quizas mis genes dieran rienda suelta a poder plasmar mis pensamientos.
Agotada me tumbé en la vieja cama de bronce que estava apoyada en la pared bajo la ventana.
Con los postigos abiertos, respirando la suave brisa a jazmín, me quedé dormida.
No recuerdo la hora en que una luz me despertó e hizo que con mis manos me tapara los ojos por el dolor que me producia su destello. (Escrito por Rosa, Barcelona)

Aquella luz me cegó, esas pinturas eran mas fuerte que yo, siempre conseguían que hiciera lo que ellas querían.
Era como poesía muda, visible, pintura que solo se aprendía en los museos.
Los tonos se aclaraban y oscurecían sin tener que decorarlos igual que me avían enseñado en la escuela.
Los azules daban al agua limpieza,pureza como si tuvieran corrientes continuas.
Los cielos eran como alas azules y los atardeceres dulces con encanto siempre acariciando el horizonte.
Los arboles verdes de un verde que parecía que sus hojas las moviera el viento.
Desde mi lecho por la mañana parecía que soñaba despierta.
¿Seria ese el secreto de mi madre? (Escrito por Robelfu, Barcelona)

El secreto de mi madre me dominaba la vida. He debido ser una persona en exceso obsesiva.
Tantas horas mirando sin ver me han astillado la intuición, la entendedera.
Hoy puedo aseguraros que mi madre era mágica, pintaba con el prodigio de desconocer de donde le venia el genio, la inspiración. Aquellos primeros gozos sobre el lienzo la llenaron con plenitud muchos años. Enaltecieron todos y cada uno de los pigmentos que uso, de los lienzos que completo.
Convirtió el acto de pintar en todo un ritual intimo, solitario, en perfecto concubinato con nuestra vida normal. Los días de colegio, las fiestas infantiles, los sollozos rotos de amor, las cartas que no llegaban eran parte de sus horas. Ella era todo, además artista, pintora de su realidad y mi madre.

He dejado de indagar, no tengo derecho a romper la intimidad entre el artista y su obra. Puedo suponer, imaginar, cavilar sobre qué, como ó por qué, pero solo eso.

Tengo que vivir mi vida y dejar la de los demás. Quizás, madurar signifique que por fin pueda una dejar en paz a los otros. Lo que nos hacen y lo que nos dejan de hacer.
Hoy, es uno de mis días buenos, no necesito investigar a mi madre para seguir respirando. (Escrito por Teresa, Marbella)

F I N

Gracias a todos los que habéis colaborado.

lunes, 3 de septiembre de 2007

6º RELATO FINALIZADO - SOY DE DONDE DESEE SER -

Me acosté con frio en mis pies, luego acomodándome a mi cama puse el cojín en mi cabeza.
Pensaba en todo,menos en conciliar el sueño, deprisa corrí la cortina de la ventana, para que los focos de la ciudad no entraran a mi habitacion.Pensaba en el pasado, en lo que hice durante el día , en lo que olvidé hacer, en el hombre que amo y en lo que el estaría pensando en ese mismo instante.
Luego escuchaba a lo lejos voces de personas vagando por la calle, riendo, gritando y quería dejar de pensar, pensar en un futuro, imaginaba como sería mi vida en 20 años más, inmediatamente se me cruzó una imagen de un hombre corriendo, arrancando de algo. Seguí imaginando y millones de cosas aparecían en mi mente sin siquiera querer ser pensadas por mí. De pronto de tanto imaginar,se me dormieron las extremidades y mi cabeza giró hacia la izquierda, fui a crear a otro sitio.
Corria por una calle muy transitada, llena de tráfico, todos me empujaban y yo no podía cruzar una especie de cerro aparecía entre mis ojos.Comencé a desesperar después de que unos niños me lanzaran cada vez que lograba avanzar, no resistí mas y dije:
¡Ya!, no quiero más esta situación, cosa que puso en marcha inmediatamente mi decisión y todo comenzó a ser como yo quería.
Subí hasta la cima y mi cuerpo comenzó a ponerse en posicion de un loto, meditando,todo comenzó a ser calma, paz, tranquilidad y todos sus derivados. Mi rostro fue rosado por brisa, llena de gozo en un minuto eterno de mi vida, me vi en el paraíso de mi interior.
Valles y lagos de frondoso esplendor; un animal extraño comenzó a galopar encima de las aguas y una melodía hermosa caía en mis oidos haciendo la estadía más completa que he tenido en lo que recuerdo de existencia, es que la vivencia en ese lugar era completa, tanto así que si caia de ese monte yo tenía la certeza de que volaría.
Comenze a gritarle a un ser amado que no veía físicamente, pero sabía que me estaba escuchando , que "EN ESE MOMENTO YO ESTABA INMENSAMENTE FELIZ"...
Desperté y no había ido a clases; el tiempo en esta dimensión avanzó demasiado.
Sentia la garganta atorada de sentimientos, los ojos mojados y el corazón a punto de reventar, es que quería volver a ese lugar donde el tiempo no existía y el amor calaba los huesos . La igualdad entre las especies era tan relevante y gracias a esa visión, supe que ese era mi hogar,y que se encuentra esperándome cuando esté lista para volver...

Algo aturdida intenté incorporarme. Mi mente se negaba a tal realidad, mientras en el poso de mi alma aún podía sentir paz.
Sonriendo, fuí colocando todos los libros en la cartera. Despacio y con cautela moví mi cuerpo, hacia la puerta y escalera abajo encontré algo en el suelo que me llamó la atención.
Justo delante del 9 Bis, respaldecía entre el felpudo y la puerta lo que en principio parecia un pendiente, me agache, lo puse sobre mi palma y me sorprendí de su belleza. Un pequeño diamante estaba delante de mi, perfecto en su talle, sobrio en su forma y elegante en esencia.
No me di cuenta en que momento se abrió la puerta, solo oí: "Eso es lo que eres tu".
La cara agradable de Rocio me invitó a pasar. Casi sin poder decir palabra me encontraba en el sofá de su casa con una taza de te en la mano.
Déjame que te cuente, preciosa, déjame que te muestre....

Rocío es una mujer de las que ya quedan pocas en el mundo, por edad, por forma de ser y por las ganas de vivir que pueblan cada pliegue de su piel, elegantemente arrugada por el paso de los años. Luce una brillante media melena blanca, que continuamente se afana en atusar, como si fuese una colegiala esperando a su querido novio a la puerta del colegio.

Yo estoy como voluntaria para cuidar a gente nayor como Rocío, y ella es especial. Su único problema es que se siente algo sola desde que se vino del pueblo a la ciudad, pero a sus 88 años, se defiende perfectamente en casa, y a mi me encanta visitarla mientras me cuenta historias de la vida con nuestra taza de té en la mano.

¿Qué tal te va la vida? Hoy te noto diferente, como más feliz. ¿Ha ocurrido algo agradable en tu vida? - Me pregunta con su eterna sonrisa.

Más o menos. He encontrado un mundo mejor en el que algún día podré vivir, pero no sé dónde se encuentra exactamente.

"Ese lugar está donde tú quieras que esté, Laura. Te voy a contar una historia que me pasó hace mucho tiempo y te va a ayudara entender esto que te digo.
Cuando yo tenía tu edad, y vivía en el pueblo, durante la Guerra Civil, conocí a un chico del bando republicano. Nuestro pueblo estaba en la franja ocupada por los nacionales, pero eso no fue impedimento para que comenzásemos una relación..."

Cuando empezó la guerra yo debía de tener unos trece o catorce años. Haz la cuenta si quieres, yo no estoy para restas.

Vivía con mis padres, cuatro primas maternas, dos tías viudas, tres palomas torcaces y un puñado de extraños que no te sabría explicar. Estos entraban y salían de casa tras pernoctar varios días. Mi madre me mantenía alejada de la sala y de los cuartuchos traseros que era donde los solía alojar. Nunca me contestaba a la pregunta sobre sus identidades. Yo entonces, aun era dócil.

Cada día, a media mañana me enviaba por pan ó leche ó huevos o cualquier otra cosa que me alejara de la casa por unos minutos. En nuestro pueblo aun no habían llegado las restricciones que conoceríamos mas tarde. Cuando pasaba por la calle de la cuesta notaba unos ojos mirándome, sin embargo cuando intentaba ver de donde salían, el sol me retaba a encontrarlos en ventanas o portales cegadas por sus rayos.
Me recuerdo una niña feliz aunque solitaria. Mis primas, mayores que yo, apenas perdían el tiempo en jugar conmigo o darme conversación. Yo era un trabajo mas para ellas. Me gustaba pescar con mi padre las pocas veces que me dejaba, tender las sabanas al sol mientras mi madre cantaba coplas desangradas de amoríos imposibles. Mi vida, independientemente de la guerra, era fácil y hasta cierto punto singular.
Todo esto cambió desde el día que por fin el sol se escondió tras las nubes justo en el mismo momento en que mis ojos escudriñaban unos ventanucos pequeñitos situados a ras del suelo de una de las casas de la calle la cuesta. Los ojos que presentía estaban allí situados en el rostro mas
angustiado y enamorado que jamas ví ni volvere a ver.

Aquel chico no tenía más de 17 años, y esperaba temeroso su llamada a las filas de la guerra. Pero su rostro se iluminó y una sonrisa vistió sus labios.
Con esa edad, y a pesar de que la época que nos acechaba nos haría madurar, en mí aún vivía una enorme inocencia, así que no dudé en agacharme y entre los barrotes de su ventana le pregunté:
- ¿Porque tienes miedo?.
- Hoy se han llevado a un amigo mio a luchar. Cada noche oigo a mi madre intentado ahogar el sonido de su llanto en el pecho de mi padre, sollozando mi nombre y pidiendo al cielo que esta guerra no me lleve. Mis padres son mayores y yo me ocupo de los campos. No tengo más hermanos ni hermanas para que cuiden de ellos, y mi corazón sufre pues sé que vendrán a por mí, y me obligarán a participar en algo con lo que no estoy deacuerdo. Lo peor, es que no hay salida.
- Escondete en algún lugar y huye.
- ¿Y de que servirá eso?. Yo no sufro por mi vida, sufro por la de mis padres, si huyo no sólo se quedaran sólos, sino que aparte es posible que reciban la visita de militares y que les ridiculizen y les hieran diciendoles cosas tan injustas como la cobardía de su hijo.

Pude sentir un vuelco en el corazón, y mis ojos se enternecieron, en mi alma se despertaron sentimientos nuevos y mis ojos se quedarón clavados en él, ahora yo también sonreía, y un cosquilleo recorrió mi cuerpo cuando sus manos acariciaron las mias.

Pasé por allí todos los días, a la misma hora, y sabía que él ya me esperaba. Su sonrisa era simplemente perfecta, y para mí ya no había cosa más bella en el mundo que la luz de sus ojos al mirarme.

El horror no tardó en llegar a nuestras calles. Una noche, el comandate en jefe entró sin avisar a nuestra casa. Asustada, me escondí en el armario de la habitación mientras oía a mi madre suplicar por la vida de mi hermano. Sin habla, intentaba recojer las lágrimas que corrían por mis mejíllas, desde ese momento hasta el día de hoy, no he vuelto a hacer ruido al llorar. Mi llanto era amargo, mi cuerpo, en el interior de aquel pequeño cubículo, se contraía más y más a cada paso que oía de aquellas pesadas botas que llevaban los militares. El crujir de la escalerá entraba en mi cabeza como preludio de lo que iba a suceder y yo trataba por todos los medios de vencer el pánico que me atrapaba, mientras, los gritos ahogados de mi madre se apoderaban de mi alma.
Entró en la habitación y me oriné sobre mi camisón. Podía oirle la respiración, apenas se movía, no escuchaba nada más. Se vovió, intuí que miraba bajo mi cama, abrió el armario. Sacudió mis vestidos y desesperado los tiró al suelo. Por suerte, la puertecita que construyó mi padre el año pasado, pasaba completamente inadvertida para los ojos de cualquier extraño. Me faltaba el aire, no sabía cuanto tiempo más aguantaría. Se alejó de allí y un grito me reconfortó.
-General, la niña se ha largado, no hay ni rastro de ella, la ventana está abierta. Ha podido bajar por las cañerías.
-Vámonos, se oyó a lo lejos, ya tenemos lo que queremos.

Pasó el tiempo, todo era silencio, no oía a mi madre, no oía a mi hermano, no oía nada, sólo el latido de mi corazón golpeando con fuerza mi pecho, y yo, intentando silenciar tal sonido que pensaba que me delataría. Perdí la noción del tiempo y cuando la afixia se apoderó de mi intenté salir de allí dentro. Lentamente abrí la puerta, los vestidos me taponaban la salida, concentré todas mis fuerzas y salí. La fuerte luz de la habitación me cegó por unos instantes. Despacio bajé las escaleras fuí hasta el comedor y allí la vi. Sentada en el butacón negro de padre desvanecida, estaba mi madre.

-Mamá, mamá, le susurré al oido, estoy aqui, mama, vamos, despierta.
-Hija...
Sus ojos hinchados no podían dejar de emanar lágrimas.
-Tranquila mama, yo voy a solucionar esto, tranquila, creen que me he ido, no me buscarán, ahora no existo para ellos. Traeré a mi hermano de vuelta. Lo juro, mama. Lo traeré para ti y nos iremos lejos de aqui.

Escondí a mi madre en el armario que acababa de abandonar asegurándole con voz firme que regresaría con mi hermano. Corrí a la cocina y preparé un jarro con agua del grifo, todo el pan y el embutido que pude encontrar y un cacillo con aceitunas aliñadas.
Se lo subí a mi madre que apenas miraba la comida. Sus ojos desquiciados de miedo y locura rodaban sobre si mismos en unbaile desigual que me aterrorizaban.
No tenia tiempo de compadecerme de mi madre, tenia que averiguar donde habían llevado a mi hermano y sobre todo ¿por qué?.
De repente la guerra era una realidad fría, oscura, sinuosa y destructiva. Tenia miedo, pavor. Mi pueblo no era mi pueblo, mis calles bruscamente eran calles de otros.
Mi corazón me decía que fuese a la calle la cuesta en busca de mi primer y único amigo, mi cerebro me lo impedía. No quería de ninguna manera poner en peligro la vida de mi amigo y como consecuencia la de sus padres.
Estaba impotente y rabiosa, no tenia ni idea de por donde empezar.
Entonces recordé las personas que entraban y salían de mi casa y de nuevo me fui a mi cuarto en busca de mi madre.
- Madre, madre, Mireme, Por Dios. Tengo que saber quienes son los huéspedes. Madre.
De nada me servía, mi madre desmadejada navegaba por otros lugares ajenos a este y pensé que era lo mejor dadas las circunstancias. Volví a dejarla en el armario invadida además por la prisa y la ternura que me despertaba su estado. Tenia que preparar nuestra huida y rapido. Yo no existía para el mundo, pero el mundo no había dejado de existir para mi. Me acaban de destrozar la vida por primera vez y nada seria igual. Nunca.

FIN.

Gracias a todos los que habéis participado.

lunes, 27 de agosto de 2007

5º RELATO FINALIZADO - EL MISTERIO DE LENORA.

Se ajustó la rebeca sobre los hombros mientras contemplaba la bruma que avanzaba desde mar abierta hacia la playa. Siempre le fascinó la niebla y el misterio que oculta. Tenía la convicción de que hay algo detrás de la bruma que nunca se desvela, sino que se esconde cuando la gasa blanquecina se disipa. Era el Gran Misterio que algún día conocería entrando de lleno en el interior de la bruma...

Se levantó y se dio media vuelta. Empezó a caminar cansinamente hacia su casa, preguntándose cuándo le sería desvelado lo oculto. En ese momento no se daba cuenta de que el Gran Misterio nunca puede ser desvelado, porque dejaría de ser. Dejaría de tener entidad, dejaría de ser Misterio. Pero eso lo sabría más adelante...

Mientras tanto en casa le esperaba una sorpresa. Lenora no podía imaginarse a qué tendría que enfrentarse en unos minutos. (Escrito por Emilia, Madrid)

Delante de la puerta, Lenora se detiene y, perezosamente, hurga con las yemas de los dedos en su bolsillo, tratando de encontrar las llaves sin mucho afán, sin prisa, como decepcionada por no haberse atrevido a penetrar en la espesa niebla, para emprender la búsqueda del Gran Misterio.
Cuando por fin encuentra el oxidado manojo de metal, coge más pequeña de todas, y la introduce en la cerradura. Abre la puerta, y se da cuenta de que no ha tenido que descerrojarla, sólo estaba cerrada de resbalón. "Yo creo que la cerré por completo..." Murmura hacia sus adentros, como tratando de darle explicaciones a su maltrecha memoria.

Pero su memoria no fallaba esta vez. Al adentrarse en el gran salón, Lenora se percató de que no estaba sola en la estancia. En el viejo butacón de color burdeos, frente a la chimenea, que crepitaba cansinamente, tras décadas calentando la casa, se hallaba sentada una figura masculina, pero el contraluz impedía a Lenora descifrar la identidad de la misma.

"Hola Lenora, llevo mucho tiempo esperando encontrarte... ¿No me reconoces?".(Escrito por Angelo, Cantabria)

-No - dijo Lenora, después de una larga pausa pensativa.

-Creo que no

Asustada ante la mirada de aquél desconocido, quería abrir los ojos hasta que se le salieran de las órbitas.
El interés de Lenora por la magia se había reavivado aún más y un solo pensamiento pasaba
por su cabeza. Todo lo que ella creía que eran alucinaciones, ahora estaba claro como el cristal.

- ¿Dios mio, eres tú?

Paralizada, pensaba en correr pero con sus debiles piernas no podría; y ¿hacia dónde correría?

Sólo le quedaba huir hacia la bruma.(Escrito por Robelfu, Barcelona)

-Marcelo !Cabrón! ¿Donde has estado? Desde que te fuiste a por tabaco hace 10 años, que no he sabido nada de tí. ¿Por que te fuiste?
-Estuve en la guerra- dijo el extraño.
-Y veo que te hirieron, que fea cicatriz tienes en la cara.
-Si, y llevo un ojo de cristal (Escrito por Jesús, Barcelona)

Leonora inquieta no deja de moverse por el salón.

- ¿Sabes? llevo nueve años enganchada al tabaco, yo algún día también desapareceré!.
- Deja de moverte tán rápido, por favor, sólo puedo seguirte con un ojo!.
- Ahora también navego, el médico me dijo que me pasaría los días en vela buscando la razón de tu ausencia y entonces me tiré al mar en un velero llamado Libertad.
- Y te marchastes?.
- Sí, y descubrí las gaviotas, pero no encontré una respuesta. Damela tu, me la debes. Dame una razón que justifique mis adicciones!.
- Pués verás. Bajaba por la fuente del gato, y un soldado se despedía de su amada, ella lloraba y lloraba, y él sólo le tendía un kleenex, se hacía el duro. Cuando yo ya salía del estanco, ella le gritó: "Por favoooor, no te vayas, yo sóla no podré mantener a este niño que se mueve en mi vientre". Y entonces me enternecí. Le dí mi ropa y me puse su uniforme. Enseguida llegó un trailer lleno de soldados y todos juntos cantando canciones militares nos encontramos en un frente.
- ¿Porque no me avisastes?.
- Me dejé el movil.
- Me engañas.
- No, compruebalo por tí misma, lo dejé en el cajón de mi escritorio.

Leonor, se fué directa hacia el lugar, abrió el cajón y allí estaba. Lo encendió, y justo, el móvil no tenía batería. Así que lo puso a cargar. Luego volvió a intentar encenderlo y "piii" "piii" "piiii", sms, detrás de sms, que no dejaban de entrar. Ella lo miró estupefacta, después de 10 años ¿los sms aún se habían guardado?. (Escrito por Marta, Barcelona)

No podras verlos porque ya no fabrican baterias de ese modelo, pero te envie muchos.
Justo el camión nos dejó en Cartagena, y allí mismo nos enbarcaron para el Golfo.
Si querida, estuve en la Tormenta del Desierto. Nada mas llegar los americanos ya habían hecho el trabajo y se acabo la guerra. Pero me quedé por allí al calor de los petrodólares.
Trabajé de segurata para el emir de Kuwait, un mariconazo de cuidado. Gané pasta, si, pero tuve que dejarlo porque me acosaba sexualmente. Marché a Iraq.
Ya todo se había calmado, Sadam volvia a gobernar, como si nada hubiera pasado y había mucho trabajo de reconstrucción. Yo me dediqué a lo mio, me enrolé como mercenario.
Fueron tiempos felices, masacrando kurdos y chiitas... Fanáticos. (Escrito por Jesús, Valdivieso)

- Verás Marcelo, mi vida ha cambiado mucho desde que te fuiste, 10 años dan para mucho. No puedo creerme que me digas que has disfrutado mucho matando a otros hombres, pero si realmente eso es cierto, tu corazón está empañado de sangre y de odio. Y aún me pregunto: ¿porque has vuelto?.

- La guerra se terminó, y bueno, pensé que podía recuperar mi vida anterior.

- ¿Tu vida anterior?. Creo que lo primero que deberías hacer, es intentar recuperar tus valores anteriores, y luego empezar otra vez, dejando todo lo pasado donde está, en el pasado!.

A Marcelo se le inhundan los ojos de lágrimas, al parecer toda esa ira que desprende, todo ese cinismo, no es nada más que un disfraz de su alma atormentada.

Leonora le abraza y en ese momento él se desploma pidiendo perdón. Ese perdón que sólo llega cuando el arrepentimiento es emitido desde el corazón y con la conciencia despierta se admite la rectificación.

- Las cosas cambiarán Marcelo, y yo estaré a tu lado para ayudarte a que no te rindas. (Escrito por Marta, Barcelona)

F I N

Gracias a todos los que habéis colaborado.

viernes, 24 de agosto de 2007

4º RELATO FINALIZADO - HABITACION 601

El viento sopla con pereza. El calendario dice que estamos a últimos de agosto y decido creerlo, darle la oportunidad de convencerme de que, efectivamente, hoy es día 23 de agosto. Ya no sé si puedo confiar en la certeza de los días y las fechas.

¿Qué digo? Ya no sé si puedo confiar en nada... Tu nombre entra y sale de mi estómago sin hacerme daño. He conseguido domesticar el dolor de las letras que lo componen. Me pregunto cuántos días llevo aquí, en este lugar de paredes blancas, hasta que caigo en la cuenta de que no me importa saberlo... Busco entre mis pensamientos al culpable, al pensamiento culpable de todo esto, al primer pensamiento al que siguieron los demás, al que siguieron los que me trajeron hasta aquí. Nada.

De vez en cuando las hojas de ese árbol que hay junto a la ventana chocan contra el cristal y mis sentidos se exaltan: es el suceso más emocionante que tiene lugar aquí, a lo largo de todo el día, en esta habitación... Quiero ver la luna, una de estas noches, pero nunca puedo porque consiguen rendirme de sueño antes del anochecer... "Es hora de tus calmantes". (Escrito por Mado, Alicante)

"No los necesito. Estoy tan calmado que incluso mis sentidos duermen de día" Mi cuerpo yace inmóvil, sobre la cama. No me responde, sólo logro mover las manos a duras penas.

Todo es pequeño entre estas cuatro paredes. Silencio absoluto, ingravidez mental, débil equilibrio. A veces, la línea que separa mi cordura del abismo desaparece, y me encuentro haciendo malabarismos para no caer. Ni siquiera pienso ya en la puñalada que me diste por la espalda.

Esa traición que perpetraste contra mí, tú, por quien lo dejé todo, a quien dediqué mi vida, me tiraste como una colilla a medio apagar; como un cuaderno gastado, sin hojas por escribir. Pero ya no me duele.

"Tus calmantes, es parte del tratamiento" - insisten.

"Me importa una mierda lo que sean". (Escrito por Angelo, Cantabria)

Pero el reloj marca las 10 de la noche, ellos insisten. Me los introduzco en la boca y los dejo descansar debajo de mi lengua, hace ya días, quizá semanas que ya no bajan por mi cuello esas pequeñas grageas. Ellos se van. Cierran la puerta. Y tiro por la taza del wáter esas estúpidas pastillas. Yo sólo necesito verla, tocarla, aunque sea por última vez, aunque sea por un brevísimo instante. Sólo esa sensación me llenaría de paz. No los dichosos calmantes.

Ahora en este momento la esencia de esa sensación sólo la puedo notar en sueños, y es así como estoy durante todo el puto día, dormitando.

Esta noche, es la noche, la noche en que ocurrió el principio de mi fin, de mi degradación como hombre, como persona. Te quería tanto...Intento recordar el porqué, el como, el qué. Hoy tengo la suficiente fuerza y me siento del todo preparado para poder revivir el principio de mi fin.

Me recuesto el cama, enciendo un cigarrillo, ( es el único capricho que me puedo permitir en este lugar), deslizo mis párpados hacia abajo para poder vislumbrar el pasado. Quiero verte, recordar cómo ibas vestida ese día. (Escrito por Rosa, Barcelona)

Y fue en la boda de Raquel que...

"¿Te gusta?"

Me encanta...

"¿Cómo?"

Me encantas. Risas y... te amo, espero que pronto bailemos ese vals... pero llegaste tú.

"¡Ah! No te presenté a la prima de Alfonso..."

Llevabas un vestido de seda blanca. Tu presencia era tan delicada como tu piel y tan fuerte como tu mirada. El primer beso que te di fue inundarme en tu olor a jazmín, el segundo fue aquel comienzo que, irónicamente, fue mi fin.

De enamoradizo nunca fui conocido pero era un niño perdido en tus risas, "David" en tu cabello con el que jugueteabas en cada sorbo de champagne que dabas y... "David" no podía concentrarme, no podía alejarme. "David..." Sabía que no te vería más y rogaba a Dios porque asi sea pues un día más a tu lado me podría llevar a cometer los peores pecados. ¿Qué crees? Ya no creo en Dios.
"¡David!"

Doctor...

"David... qué haces fumando David... ¿Qué logras en esta nube de humo?"

Soñar pesadillas doctor, soñar... pesadillas...

"Cuentame sobre esta carta David, ¿lo harás? David..." (Escrito por JM, Lima)

Todo se está confundiendo...
En mi recuerdo has vuelto tu, el doctor que me atendió y tus duras palabras. Yo sólo quería recordar la primera vez que hicimos el amor, pero ya no tengo el control sobre mi mente...
Abriré esa carta de nuevo, tal vez leyendola una y otra vez hasta memorizarla pueda liberarme de ella, tragar todo el veneno y expulsarlo. Estaba por aqui, en la mesilla quizás. La tengo.

Querido David:

He vuelto aqui al lugar donde nos amamos, nuestra habitación 601, he dejado caer todo mi cuerpo sobre la cama y levántandome la falda he pensado en ti, ahora, te escribo estas palabras para que entiendas.

Falta solo una hora para que llegues y yo no estaré. No volveré a estar jamás. Y aunque ardo en deseos de que me poseas, ni hoy ni nunca estaré bajo tu cuerpo. Renuncio a tus caricias, renuncio a tus surruros y renuncio a tus fantasias. Has ido demasiado lejos David, demasiado dentro y demasiado rápido. Hubiera explorado contigo todas las caras del mal convirtiéndolas en cómplices de nuestra experiencia. Pero hoy, David... ¿cómo se te ocurrió pensar que yo sería capaz?¿cómo?.
¿Es que acaso no he accedido siempre a todos tus deseos, sin cuestioname la moralidad?

Estás enfermo David, estás enfermo... has cruzado la tenue línea que separa la fantasía del dolor y no del nuestro, sino del ajeno... David... he visto como la atabas David, y conociéndote sabía que la encontraría aqui. David, no la busques ni a mí tampoco.

Difícil será vivir una vida sin pasión, pero prefiero retirarme ahora que aún no es una obsesión.

Permíteme que no me despida... (Escrito por Luca, Barcelona)

- ¡Fuera, salga de esta habitación!. Déjeme con mis recuerdos, quiero vivir aquél placer.

- Lo siento David, pero no estás en condiciones de elegir lo que puedes hacer. Vamos a cambiarte la medicación, al parecer la actual no está haciendo el efecto que debería. Te voy a dejar esto, orina dentro, necesitamos hacerte un análisis.

- ¡No lo pienso hacer!.

- Tú mismo, pero piensa si prefieres orinar o que te saquemos sangre. ... Yo no tendría dudas, ¿las sigues teniendo tú?.

Oriné y escupí dentro. Esta rabia me consume, me siento mal, necesito placer y llamo a la enfermera golpeando la puerta y el cristal entrerejado.

- ¿Qué pasa?.

- Enfermera, pase, me siento mal y para calmarme necesito tocar sus piernas y ver qué hay debajo de esa bata. -Sonreí al ver su cara descolocada, y pude oler el sudor frío que le daba.

- Ahora, vendrán a darte tu nueva medicación, me parece que ya no podrás escupirla.

- Jódete.

Pude ver como su mirada me contestaba lo mismo, mientras saludaba a los que venían a condenarme al no sentir.
Abrieron la puerta y supe que ya nunca más volvería a levantarme de esa cama hasta que mi deseos quedaran anulados, hasta que mis recuerdos fuesen olvidados y hasta que alguien decidiera que mi placer había cambiado. Hasta entonces me quedaré aquí, me quedaré sin pensamiento y sin conocimiento. (Escrito por Marta, Barcelona)

Dejaré de recordarte y de recordar tu traición y de sentir las mariposas encerradas en lo más profundo de mis vísceras. Dejarás de existir para mí. Y yo no me enteraré de tu ausencia y de mi olvido porque estaré sin conocimiento. Como debía de haber estado hace mucho tiempo.

- Antes de que te duermas, debes responder unas preguntas que te hará el juez. Luego, las pastillas. ¿Te portarás bien?.

El juez. Sólo viene a saber detalles. Como los buitres a la carroña. Detalles que son íntimos, míos y de ella. Ya tienen el arma. Que me juzguen y condenen a muerte. Así podré salir de esta habitación y dejar de obsesionarme con la 601 de aquel hotel de la costa. Mientras tanto, seguiré viendo el mar que no existe atado a mi cama, antes de dormirme. No quiero hablar con el juez. No quiero portarme bien. Cuando me duerma, nada existirá y todo se habrá desvanecido. Sólo el sueño me hará libre... (Escrito por Emilia, Madrid)

F I N

Gracias a todos los que habéis colaborado.

jueves, 23 de agosto de 2007

3er. RELATO FINALIZADO - RAMON


Personaje atípico, se me antoja definir a Ramón. Desde que tengo uso de razón que cada día se levanta a la misma hora, camina diez kilómetros y vuelve a su casa. No le ves en la plaza, no le oyes en el bar. Son muchos los años que hace no pisa la iglesia y más los que no sale de este lugar. Un rastro de leyendas se agolpan sobre sus pasos cuando cada mañana camina, dirección oeste, por la colina. Lo cierto es que nadie absolutamente nadie sabe realmente quien es ni que hace.La curiosidad que siempre tuve de pequeño se ha despertado en mi de nuevo, ayer, por primera vez Ramón abrió su boca para darme los buenos días. Estupefacto sólo salió de mi un cordial Buenos días Ramón, y nada más. Hoy me muerdo los puños porque son tantas las preguntas que tengo para él.Dicen los ancianos que si te acercas a su casa ya no eres el mismo cuando vuelves y mencionan una y otra vez el caso de Beatriz que amablemente le llevó una tarta y que al día siguente cogió un tren hacia París. Los más supersticiosos insisten en que deberíamos invitarle amablemente a dejar el pueblo. LLevo oyendo historias parecidas desde que nací pero hay una que siempre me ha tenido intrigado, fascinado algo nervioso cuando lo veo. Siempre he querido preguntarle: Ramón, dime si es verdad que... (Escrito por Luca)

una vez surcaste los cinco continentes a lomos de un bello corcel. Que visitaste a los más ricos gobernantes, y los más pobres lugares de nuestra tierra, que tu rombre era conocido y respetado.Cuentan en los mentideros que luchaste en duras batallas, que viviste largas penurias a través del desierto, que alcanzaste las más altas cimas. Que coronaste los techos de la tierra a lomos de tu pura sangre español, de lomo rojizo como las tardes sobre la Alhambra.Dicen también que aconsejaste a sabios gobernantes, que eras respetado allende los mares, en otras tierras lejanas. Y que un día, por motivos desconocidos, tu respetado nombre cayó en el olvido. ¿Qué pasó aquél día, Ramón? (Escrito por Angelo)

Quizá yo, tu vecina Helena que, pared con pared, nuestras habitaciones se unen, podría desvelar el misterio.Pero apenas oigo a través de la gruesa pared de piedra. Alguna noche un suspiro, otra noche unos pasos lentos deslizándose por el suelo, alguna silla siendo arrastrada, ¿o quizás era una mesa?.Pero un día oí decir que en algún lugar de su casa se esconden maravillosos tesoros que fue recopilando a través de sus fantásticos viajes; tiaras de perlas de reinas de reinos desconocidos, cetros de los antiguos faraones del Alto Egipto, collares, pulseras y anillos de bellas cortesanas y cofres llenos de monedas arrebatados de piratas de renombre.Todo eso me intriga, pensar que vive austeramente teniendo los más valiosos tesoros...Algún dia me decidiré iré a verlo o quizás me cuele en su casa...Tengo que hacerlo para desvelar al pueblo quién es Ramón.Debo mucho a este pueblo. Me acogió en su seno cuando nadie quería saber nada de mi. Mi vida , toda una vida ocultándome a los ojos de la gran ciudad, una vida maltrecha por los hombres, una vida ultrajada por mi familia...Y ahora este pueblo, a este pueblo le debo mi nueva vida. Nadie sabe quién soy...Fuera en la gran plaza donde mi casa nace en sus escaleras, cae el sol de la tarde, ya nadie pasea por sus calles que fluyen de esta plaza tan silenciosa. Las sombras se esconden detrás de sus puertas...Y veo a Ramón salir de su casa, cerrar la gran puerta de madera de pino y volver su cuerpo hacia la derecha y caminar con su espalda curvada, no sé si por los años o por la sabiduria que en ella ha almacenado. y veo el momento el gran momento de poder entrar y hurgar en su vida, de saber porque a Ramón lo han olvidado. Mi corazón late cada vez con más fuerza, saber que tocaré tus cosas, que respiraré el aire de su casa, aire que cada dia respiras tú, Ramón, Ramón...Salgo a la calle, a hurtadillas, sé lo que tengo que hacer, llevo en mi bolsillo una vieja llave que años atrás utilizaba. Me acerco a la gran puerta y miro de reojo a ambos lados de la plaza, mientras mi mano, firme, introduce la llave en la cerradura. (Escrito por Rosa).

Mi mano gira en sentido contrario a las agujas del reloj, y la puerta se desliza suavemente invitándome a descubrir todas aquellas historias que durante tanto tiempo he oído sobre lo que esta casa guarda en su interior. Mis pies pudorosos, avanzan temorosos del cualquier ruido, en silencio se deslizan levantando los tacones. La luz apenas penetra y un olor familiar me acecha, es el mismo olor que recuerdo de tardes infantiles sentada en las piernas de mi abuelo, mientras este me leía cuentos de hadas y tristes vidas de princesas cuyos destinos cambiaban al conocer algún príncipe, historias de piratas con patas de palos, ojos tapados y loros en sus hombros. Historias de casitas de dulces y muñecos de madera que al mentir les crecían la nariz. Eternos niños que no crecían y bosques encantados dando cobijo a alguna bruja vestida de negro y subida en escoba o algún mago con barbas blancas y baritas mágicas. El olor de los años acumulados de hojas encuadernadas con lomos de letras doradas, el olor del tiempo que ofrecía la vieja librería donde pasé tantas horas. Me dejé llevar, a tientas de no tropezar, prendí una cerilla para encender el quinqué que reposaba sobre una mesita auxiliar justo en la entrada de la casa. Lo levanté por encima de mi cabeza con la única intención de echar un rápido vistazo a mi alrededor. (Escrito por Marta).

El ansia por encontrarme de frente con todas aquellas leyendas, me cegó durante unos segundos, los que necesité para cerciorarme de que el interior de aquella modesta casa, era tan sencilla como realmente aparentaba.Desilusionada, deambulé por sus pasillos como alma en pena hasta encontrarme con la pequeña y oscura habitación. Cualquier otra persona no habría notado nada extraño en aquellas cuatro paredes, pero mi corazón se aceleró al ver la pequeña foto que reinaba en la mesita de noche.Me acerqué temblorosa, cogí el marco y lo iluminé por completo con el quinqué. (Escrito por Lex).

Apenas lo había cogido cuando oí sonar la cerradura de la puerta. Apago el quinque y entorno la puerta de la habitación. Miro a ambos lados, no hay más salida de la estancia que esta puerta. Ninguna de las ventanas está abierta, y si me moviese me delataría el crujir de la madera.Oigo como se abre y se cierra la puerta.¿Qué voy a decir? ¿Que puedo hacer?Vamos piensa, piensa, piensa...Oigo pasos que caminan de un lado a otro en la entrada. Siento que si respiro demasiado fuerte me descubrira aqui...O quizá vuelva a marcharse... (Escrito por Dylan).

Atemorizada y con el corazón apunto de pararse, me vino un escalofrío y me acordé de cuando yo era pequeña y jugábamos al escondite en esa misma casa .También recordé que en una de las habitaciones de esa casa había un pequeño baúl en el cual yo siempre me escondía. Recé para que fuera esa misma habitación y poder esconderme en él.Los pasos cada vez estaban más cerca y en la oscuridad me deslicé por la habitación a ver si lo encontraba.A tientas y con el miedo en el cuerpo por fin lo encontré. Con mucho sigilo abrí la tapa y me introduje en él.Al instante se abrió la puerta, Ramón se sentó delante del antiquísimo escritorio, en el que yo minutos antes descubría aquella fotografía .Con la luz de quinqué y a través de la cerradura vi que Ramón se inquietaba mirando una y otra vez por todas partes, algo le preocupaba.Pero cuál fue mi sorpresa cuando me percaté, que con los nervios me había escondido con la fotografía.¿seria esa la causa de tanto revuelo?¿se había dado cuenta de que alguien había entrado en su casa? (Escrito por Robelfu).

Intentando controlar mi respiración y el fuerte latido de mi corazón, fuí ordenando mis pensamientos. Con calma y mirando a través de la nebulosa que envolvía mi pasado, me adentré en los años de mi infancia, una infancia feliz pero marcada por el miedo de mi madre, un miedo que se reflejaba en su cara aún queriendo disimular una alegría ficticia. En el seno de mi madre se iba gestando una criatura que hubiera colmado las ansias y la felicidad de mis padres, una joven pareja con un futuro prometedor. Pero algo ocurria en esa felicidad. Mis padres apenas se hablaban, y en sus caras no reflejaban con ilusión la llegada de un nuevo miembro a la familia. Yo tenía 8 años pero me daba cuenta de que el embarazo llegaba a su fin. Y mamá se fué al hospital, sola, sin el apoyo de mi padre.A su regreso, en sus brazos, no llevaba a la criatura que sólo yo esperaba con ilusión. Nunca hablaron de ello, nunca.Y ahora yo, en mi seno, acurrucada dentro de ése baúl, aferraba con fuerza el retrato de mi madre. (Escrito por Rosa).

En ese preciso instante, Ramón se da la vuelta y centra su mirada en el baúl. Mi cuerpo queda paralizado pensando que Ramón pueda descubrirme. Pasan unos segundos eternos. Todo se detiene; Ramón, con la mirada todavía fija en el baúl, barrunta algo que no llego a entender y enfadado, como nunca antes le había visto, se acerca al baúl. Ahora sólo llego a ver sus piernas, se encuentra justo delante del baúl.Pasa el tiempo y Ramón sigue allí, inmóvil frente al baúl. No llego a adivinar qué hace exactamente. De repente, Ramón se mueve hacia su derecha y exclama: "¡Así que estabas aquí! ¡Ya sabía yo que te encontraría aqui!Pero el baúl sigue sin abrirse. Mi respiración empieza a acelerarse, y procuro intentar que no se oiga mucho.Acerco mi ojo a la cerradura del baúl, para averiguar qué está pasando en la habitación. Ramón, con gesto más aliviado, sostiene un paraguas en su mano derecha, mientras sigue conversando con el negro artilugio: "Ya me hago viejo, cada día me cuesta más encontrarte..." (Escrito por Angelo).


Calmate Helena, cálmate.
Espera...
Se oyó, de nuevo el crujir de la puerta.
Ahora.
Entumecida logré salir del baúl. Paralizada por lo que podía haber sido, decidí tomarme unos instantes hasta que mi mente y mi corazón desaceleraran su ritmo.
Respira hondo Helena.
Otra vez.
Otra.
Ya está. Ramón no volverá aproximadamente hasta dentro de dos horas. Está lloviendo y a vuelto a por su paragüas, nada ni nadie le ha hecho variar su paseo en todos estos años, asi que hoy no va a ser una excepción.
Ya puedes seguir con lo que te ha traido hasta aqui. Vamos, esto lo tienes que liquidar hoy mismo.
En la cárcel me habían enseñado técnicas de relajación, mejorar mi autoestima y todas esas parlotadas a las que yo no prestaba atención, pero hoy, aquellos diálogos de coherencia fluían en mi de una manera sorpendentemente tranquilizadora.
Decidí actuar con naturalidad, eso me haría sentir segura y bien. Fuí a la cocina, alargué mi brazo y me servi un vaso de agua, sentada en el taburete de mimbre saqué de nuevo la fotografía de mi Madre. Cuando la miré a los ojos sonreí y a medida que saboreaba imaginaba un gran secreto. Siempre cometemos el error de pensar que nuestras madres solo son eso, madres, pero lo cierto es que son mujeres que ejercen de madres. Pensar así hizo que cualquier ápice de decepción que tuviera respecto a su comportamiento, se transformara inmediatamente en un guiño de complicidad entre amigas.
Mama, susurré en voz alta.
Tuviste que sufrir, ¿verdad?
Tranquila tu secreto está a salvo conmigo.
Sabes, mamá, en cierta manera me alegro de haberlo sabido. A mis ojos te has vuelto más humana y eso hace que yo me sienta menos imperfecta.
Mamá, me gustaría que me lo hubieses contado, sentadas, las dos, en el porche de casa, con ese maravilloso te que preparabas, un día de primavera. Con la imagen de cientos de amapolas a nuestro alrededor y de tu dulce voz saliendo una frase como... hija, creo que ya estás lista para entender esto y que un guiño de tus enormes ojos azules fuera para siempre el lacre de este secreto.
Mama, no puedo por más que sentirme orgullosa de ti. Tu, valiente en la clandestinidad, fuiste capaz de seguir a tu corazón.
Mañana volveré, mañana Ramón tiene muchas cosas que contarme
Mamá, tranquila, aún me acuerdo de preparar el te. (Escrito por Luca).



F I N

Gracias a todos los que habeís colaborado.

lunes, 20 de agosto de 2007

2º RELATO FINALIZADO - MANUAL DE APTITUD INTERPERSONAL


Esa noche salí pensando que debía cambiar otra vez, sin embargo, al finalizar las 3, comprendí que solo debía regresar a quien siempre fui en realidad.- Deme un Pisco Sour- ¿Pisco? ¿De que pais?- ¿Cuál me recomienda por su sabor y textura?... ¿Cuál es el pisco que sea capaz de alegrar mi paladar por su intensidad?- El peruano, claro está.- Entonces deme cualquiera menos el peruano, hoy día quiero pasar más hiel de la normal. Había pensado mucho en los últimos días. Consideré que este mes alejado de las clases y la gente me serviría para centrarme y poner en orden mis prioridades... así fue. Sin embargo, todavía rondaba por mi renovada mente… ¿Cómo debía tratar a aquel amigo que me cagó tantas veces sabiendo que lo volvería a ver y que teníamos amistades en común? ¿Cuál debía ser mi estrategia para no ser grosero con los demás y, al mismo tiempo, mantener mi posición defensiva? Estaba atrapado en la más ridícula encrucijada.Hoy día había una reunión por comienzo de clases. Le pedí a una amiga -la que me avisó de la fiesta- que me excuse como inubicable, que le diga a toda la gente que pregunte por mí que había intentado comunicarse conmigo pero fue en vano pues tenía apagado el celular. Consideré oportuna la excusa pues así la gente que no me conoce comprendería mi ausencia pensando que me encontraba ocupado y aquellos que me conocen entenderían mi necesidad de completar el mes de descanso sin hacer comentario alguno mas que: “¡Que falla que es este huevón!” o “Hala… ¡qué estará haciendo que hasta ha apagado el celular!”Ese último comentario terminaría celebrado por risas y mi recuerdo desaparecería en un “Oye, ¿pedimos pizza o pollo?”. (Escrito por JM, Perú)
Probablemente sería así, unas cuantas decisiones y ya!!!. Todo hecho, sólo algo rondaba por mi cabeza mientras sorbía ese Pisco finalmente el argentíno. ¿Como decírselo a Mama y a Papa?. ¿Cómo se lo tomarían? Aunque, con franqueza, poco me importaba eso, siempre he decidido por mi mismo...
-Ponme el tercero!
-Creo que te excedes
-¿Por qué?
-Nunca he servido a nadie la tercera copa de Pisco Argentino
-Ah ¿no?
-No, nunca.
-Pues yo voy a ser la excepción.
-Muy bien, pero te advierto, no se como puedes acabar y yo no te voy a llevar a casa.
-Dame la botella entera. Yo decidiré hasta donde me pierdo. (Escrito por Luca, Barcelona)

Y allí sentado en la barra de ese bar de San Martin, me dejé transportar,cerrando fuertemente los ojos, hacia el sur. Me dejé llevar... y llegué acompañado de la nuvolosa que me envolvia el pisco, al departamento de Arequipa... Llegué a la ciudad blanca... Que mejor sitio para escaparme de mis inseguridades...
Hacia frio deberíamos estar a 9 grados,pero seguí y seguí hacia donde mi mente y yo nos sentiriamos seguros y llegué con mi caminar al Valle de Colca, que hermoso lugar... colmado de iglesias coloniales llenas de misterio,llenas de vidas. Mi cuerpo me empujava hacia el convento de Santa Catalina, era tal el impulso que me impedia pensar en el, ¿porque?. ¿Que era lo que allí me habia llevado? y ahora el ¿porque?.
Era un lugar silenciso, viejo, creí leer que su fecha de fundacion fué en 1579, ¿porqué lo creí? y ¿no lo reafirmé?.
La confusión se apoderó de mi. (Escrito por Rosa, Barcelona)
Y aunque sabía que el encontrame en aquel lugar hubiese provocado envidias en otros, a mí me daba igual, todo me era indiferente. Por mis venas corría más alcohol que sangre y mi cabeza estaba totalmente perdida, apenas podía articular ni una sóla palabra. ¡No quiero volver! es lo único que tenía claro. Luchaba por mantenerme en pie intentando guardar mi petaca, que volví a llenar en la última barra visitada. Con mi pesado caminar y entre tambaleos, anduve hasta hallarme en las puertas de aquél convento, buscando, quizás, un refugio donde poder olvidar, la traición, de aquel al que consideré mi hermano y le entregué mi amistad. Mis ojos medio abiertos, y sin poder fijar la mirada, me encontraba totalmente perdido bajo los efectos del exceso del psico, y al querer llamar a la puerta me caí al suelo, golpeándome la cabeza y quedando inconsciente. (Escrito por Marta, Barcelona).
Abrí los ojos, envuelto en un profundo aroma indígena, de piel curtida al duro sol andino, que emanaba de las paredes tintadas de llamativos colores.La cabeza me daba vueltas, sin saber si el causante concreto era el golpe recibido o el exceso de pisco. Pero, ¿seguía en el mundo imaginario dominado por Baco? Aquello parecía demasiado real, y no recordaba haber hecho tan largo viaje.Salí a la calle, para intentar ubicarme, pero todo estaba desierto. Un profundo silencio me rodeaba, con el único rumor del viento arrastrando el polvo del suelo.A lo lejos, entre la bruma, podía intuir una silueta yaciendo en el suelo, pero no lograba distinguir exactamente su apariencia.Comencé a caminar, con paso errante, indeciso, y me aproximé a la figura caída. Yacía boca abajo, por lo que me arrodillé para intentar descifrar a quién pertenecía aquél cuerpo. Al voltearlo, y descubrir su rostro, me quedé absorto, pensativo, confuso; era mi amigo. Pero, ¿qué hacía allí?Al sentirme, entreabrió los ojos y le pregunté el porqué de su situación. Con voz gastada, apagada por el acohol, me respondió:"Un día desafortunado, traicioné a quien lo dio todo por mí. Traté de buscar valor para pedirle perdón, pero me rendí a la cobardía y traté de calmar mi tormento con un pisco. Después del cuarto pisco, aparecí aquí."Tras oír esas palabras, descubrí lo que más me aterraba. Era yo mismo. Me había traicionado a mí mismo, a mi modo de vida, a mi manera de ser. Y, por fin, me había reencontrado.Una vez de vuelta, dormido en la barra del bar, busqué el celular en mis bolsillos y llamé a mi amiga:"Pide pollo, en 10 minutos estoy allí". (Escrito por Angelo, Cantabria)
F I N

Gracias a todos los que habéis colaborado y a todos los que os estais interesando.

domingo, 19 de agosto de 2007

1er. RELATO FINALIZADO - LA NOCHE DE ALTAMIRA

En ese lugar mágico, en lo alto del cerro, donde las estrellas adornan los techos con su brillar, me siento para dar un viaje en el tiempo. Me reclino sobre el mullido verde, miro al oscuro infinito salpicado de luces.
Detrás de mí, silenciosa, paciente, con la sabiduría que la edad concede a la naturaleza, permancece siempreviva la cueva que, desde hace 18000 años, está habitada por los bisontes, cabras y ciervos que pueblan sus rocosas paredes.
Los sonidos me envuelven, me elevan del suelo, y pierdo la noción de la gravidez. El cuerpo desaparece, y sólo mi mente existe ahora, gobernada por la aventurera imaginación. (Escrito por Angelo).

Me adentro en ella, su fria bienvenida hace que se estremezca mi piel, pero sonrio, se que es la primera cita y estamos nerviosos los dos, ella porque ha dado cobijo a miles de amantes que la han traicionado y yo porque desde hace mucho tiempo se que es aqui donde tengo que llegar.Suavemente repaso sus formas con la luz de una vela, semejante maravilla no puede despertarse, así de golpe.Debo ser paciente y ella me mostrará todo lo que hay en mi, mientras admiro cada poro de sus rocas, cada forma que ha construido el tiempo. Acariciando lentamente cada erosión, me parece sentir el corazón de la propia naturaleza. Si mantengo el silencio, puedo escuchar tambores a los lejos y los murmullos de aquellos que antes que yo se acercaron hacia aqui. La negra noche me permite incluso vislumbrar las antorchas, pero... concentrémonos en ella, en mi y en nuestras historias. (Escrito por Luca).

Sigo caminando por sus estrechos recobeos y en mi silencio oigo el murmullo del agua, ayudándome con mis manos y con la simple y abstracta luz de la vela voy adentrándome hacia el infinito...
Mi cuerpo se paraliza al ver tanto esplendor, se abre delante de mi una gran cascada donde sus aguas caen formando un estrepitoso silencio sobre la falda de su lago.. Mi vello se eriza, mi cuerpo se estremece y de mis ojos brotan unas tenues lágrimas.
No estoy sola...siento vida a mi alrededor. La luz de mi vela se ha apagado, siento miedo, pero a la vez la majestuosidad que me ha dado la cueva con su belleza me da la suficiente fuerza para seguir adentrándome... y a mi mente me viene como un suspiro una voz -la cita-. (Escrito por Rosa).

Camino hacia donde mis dubitativos pies me llevan... esta oscuro. Todo es oscuridad ahora.Pero sigo oliendo agua, viento, esa cascada y un pequeño manantial. Puedo oir su complaciente caminar entre tanto febril alboroto...Eso me guiará!Para no caerme me asiré levemente a estas antiguas paredes, llenas de historia, de sufrir, de gozo y vida...Poco a poco, oigo mas su canto...Debo seguir más allaSigo caminando entre estas sombras llenas de historia, yo que nunca hice nada por ella, ahora estoy aqui...en ella... soy historia...soy suspiro...soy azar...Empieza a vislumbrase algo, algo de luz, ya no necesito estas paredes para ir mas allá.Que fuente tan hermosa!Seguro que nadie llegó a este lugar...- No lo hizo nadie caballero!- responde un a voz lejana- desde hace años ha!Tiembla todo mi cuerpo... me dormi quiza? que oigo voces en el aire? que me habla este manantial?-No sueña caballero, soy yo quien le habla y quien es capaz de leer su pensar-- Y quien sois entonces? Bruja?, Demonio? quien sois si sois capaz de oir mi pensamiento?- Tengo muchos nombres, pero la gente como tu me llama Aretusa... o quiza querrias ponerme otro nombre?. No tengas miedo... y sueña, se acabo esa oscuridad... (Escrito por Dylan).

Aretusa se esconde en las sombras de la cueva para que no pueda ver su rostro. Me acerco tímidamente, hasta que por fin soy capaz de apreciar su delicada belleza clásica, digna de una ninfa de la mitología griega. Se da la vuelta, se sumerge en la fuente y el agua hace cambiar su apariencia. Esta vez su cara me es familiar, sé que en otra época me perdí en esos ojos, habité en esa boca y me sentí vivo entre sus muslos. Ella fue mi primer amor, pero no puede ser cierto, murió hace años.Siento como si alguien estuviera jugando conmigo, mientras ella me suplica un beso. Me acerco hasta la fuente, me dejo absorber por su fría agua y me pierdo entre sus brazos. Mi cuerpo empieza a oscurecerse, cada vez más soy una sombra. Sé que no debo besarla, pero me siento como un trozo de hierro incapaz de luchar contra el imán de sus labios, de los que apenas me separan unos centímetros. Mi boca se abre lentamente buscando la suya, y puedo notar como mi alma se escapa por ella… (Escrito por Lex).

... y se funde con la mágia del lugar. Temía besarla y mis temores se han hecho realidad, pues mi cuerpo nace inerte plasmado entre estas paredes. En el amor muero, y el embrujo de la cueva me posee. Ahora ya formo parte de esta historia, ahora mi vida será iluminada por las llamas de las velas, de trotamundos enamorados, que sucumbirán a los encantos de la humanidad. (Escrito por Marta).

F I N

Gracias a todos los que habeís colaborado.